Machala.- Hace 14 años, Ángel Mindiolaza fue diagnosticado con diabetes. Durante más de una década continuó trabajando como comerciante en Machala, hasta que las complicaciones de la enfermedad cambiaron el rumbo de su vida.Hace tres años perdió su pierna izquierda desde la rodilla hacia abajo. Sin embargo, hace aproximadamente dos meses y medio, una infección obligó a los médicos a realizar una nueva amputación, esta vez hasta la cadera. Antes de enfrentar esta condición, Ángel trabajó durante cerca de 13 años como comerciante, vendiendo cargadores y audífonos en los buses y en el Terminal Terrestre de Machala.
Tras las amputaciones, desde hace casi un mes permanece en la intersección de las calles Rocafuerte y Guayas, donde ofrece chocolates y caramelos. Con las ventas cubre parte de los gastos que demanda su tratamiento, entre ellos medicamentos, insulina, insumos para sus curaciones y el transporte diario que necesita para acudir a sus controles médicos.
Actualmente utiliza una silla de ruedas prestada que, según relata, se encuentra deteriorada. Por ello, una de sus principales necesidades es contar con una propia que le permita movilizarse con mayor seguridad.
Ángel vive junto a su esposa y sus hijos menores de edad. Aunque su esposa también trabaja, asegura que ambos deben afrontar gastos como arriendo, servicios básicos y alimentación, por lo que continúa saliendo cada día a vender sus productos para contribuir al sustento de su familia.





























