Ecuador.- El sistema penitenciario ecuatoriano se encuentra en el centro de una nueva estrategia de seguridad impulsada por el Gobierno nacional.El ministro del Interior, John Reimberg, anunció recientemente una reestructuración total del Servicio Nacional de Atención a Personas Privadas de Libertad (SNAI), que ahora depende directamente de su cartera.
Como parte de esta transformación, se contempla la incorporación de hasta 10.000 militares y policías en servicio pasivo, quienes serían contratados para reforzar la seguridad en las cárceles del país.
Actualmente, la seguridad carcelaria se encuentra dividida entre tres cuerpos: la Policía Nacional se encarga del control perimetral externo, las Fuerzas Armadas patrullan el interior de los recintos, mientras que los guías penitenciarios, sin acceso a armas letales, custodian los pabellones.
Esta fragmentación, según Reimberg, ha contribuido a la pérdida de control estatal en los centros penitenciarios, donde mafias y grupos criminales imponen su poder.
La incorporación de personal en servicio pasivo tiene como objetivo liberar a los efectivos activos para que puedan enfocarse en la seguridad ciudadana.





























