Tungurahua- El inicio del año en Ambato, la capital de Tungurahua, se vio empañado por un suceso impactante que ha conmocionado a la comunidad. Un bebé de apenas nueve meses de edad fue víctima de torturas físicas y sexuales que le ocasionaron la muerte. Su madre, una joven de 19 años, está detenida como principal sospechosa.
El trágico incidente tuvo lugar en una comunidad a 15 minutos de la parroquia Santa Rosa, en el sur del cantón. El 1 de enero, alrededor de las 19:00, el bebé comenzó a convulsionar. Según el relato de la madre, mientras le daba de lactar, el niño viró los ojos y dejó de respirar. Desesperados, solicitaron ayuda a un vecino para trasladarlo a una clínica privada, la cual no pudo atenderlo por falta de equipos especializados.
Finalmente, el infante fue llevado al Hospital Docente, donde los médicos confirmaron su fallecimiento. Sin embargo, al realizar una inspección visual del cuerpo, los médicos quedaron sorprendidos al descubrir múltiples huellas de maltrato. Esto llevó a alertar a las autoridades a través del ECU911.
El fiscal de turno, Dennis Ocampo, ordenó la realización de la autopsia, revelando que el bebé murió a causa de lesiones tanto anteriores como recientes, que provocaron el fallo de sus órganos. Las atrocidades incluyen quemaduras en la mano derecha, pies e ingle, marcas de uñas en la pelvis, irritación en las partes genitales y diversas lesiones en la boca, lengua, fosa nasal y tórax.
El coronel Fabricio Silva, jefe de la Subzona de Policía de Tungurahua, confirmó que la muerte del bebé fue producto de las torturas sufridas. La madre, una mujer de 19 años y madre soltera, fue detenida tan pronto como se obtuvieron los resultados de la necropsia.
El caso está siendo catalogado como el «síndrome del Niño Maltratado». La policía, mediante la unidad de Criminalística, ha llevado a cabo el levantamiento de evidencias como prendas de vestir, pañales y paños húmedos, con la esperanza de arrojar luz sobre si alguien más estuvo involucrado en el maltrato del pequeño.
La psicóloga clínica Ivonne Vargas expresó su preocupación y sugirió que las investigaciones deberían extenderse más allá de la madre, abarcando a todo el entorno familiar. «El filicidio, como se denomina a estos actos en los que una madre atenta contra la vida de su hijo, se da por diferentes circunstancias que deben ser analizadas a fondo», comentó la profesional, enfatizando la necesidad de comprender el problema desde sus raíces.
Este trágico suceso ha generado un profundo impacto en la comunidad de Ambato, suscitando un llamado a la reflexión sobre la importancia de la protección de los derechos de los niños y la necesidad de investigar a fondo para hacer justicia en este caso.
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