Machala.- Donde antes reinaba el silencio de una biblioteca barrial, hoy se escuchan conversaciones, ofertas y sueños que buscan abrirse camino. En la ciudadela “Nuevo Pilo”, un espacio abandonado se ha convertido en una oportunidad para que varias madres de familia generen ingresos y sostengan a sus hogares a través de la venta de ropa y otros artículos.La iniciativa nació de la presidenta del sector, Mireya Huaycha Solano, quien buscaba una forma de obtener recursos para realizar gestiones comunitarias. Lo que comenzó con la venta de ropa donada por vecinos pronto atrajo a otras mujeres que necesitaban un lugar para emprender. Actualmente, ocho comerciantes forman parte de este proyecto que funciona en la biblioteca y que recibe visitantes de distintos sectores.
“Realmente quieren ganarse el pan del día y por eso les brindamos este espacio”, comenta Huaycha. Además, destaca que lo recaudado también ha servido para actividades comunitarias, como el agasajo realizado para 200 adultos mayores y otras acciones que benefician al barrio.
Entre las beneficiarias está Mónica Solórzano, una madre que encontró en este lugar una alternativa para mantener a su hija. “Hay días que se vende más y otros menos, pero esto nos ayuda a sobrevivir”, señaló.
La historia de Johana Marcial también refleja el beneficio de esta propuesta. Gracias a las ventas de ropa, calzado, accesorios y juguetes, ha podido apoyar a sus hijos que cursan estudios universitarios. “Me siento feliz porque con este trabajito ayudo a mis hijos a prepararse profesionalmente y también ofrecemos productos económicos para las familias que nos visitan”, expresa.
Aunque las emprendedoras enfrentan dificultades por la falta de infraestructura, continúan apostando por este espacio de trabajo. Entre carpas donadas y el esfuerzo diario de sus integrantes, la biblioteca de “Nuevo Pilo” se ha transformado en un símbolo de unión, solidaridad y oportunidades para quienes buscan salir adelante.





























