Machala.- Detrás del Mercado Bicentenario de Machala, lejos del ruido vehicular, don Jacinto y don Félix mantienen vivo el oficio tradicional del mallado. A sus 52 años, don Jacinto recuerda que aprendió este arte de forma empírica, observando minuciosamente a otros maestros pescadores para dominar una técnica que hoy es el sustento de su hogar.El proceso artesanal consiste en incorporar estratégicamente piolas, boyas y plomos sobre un largo paño de red extendido. Los artesanos adaptan el peso y la distancia de los materiales según las necesidades del cliente y las especies que buscan capturar, tales como el róbalo, la corvina, la lisa o el camarón.
Con herramientas sencillas como una ojeta para el nylon, piola y un cuchillo, la experimentada dupla puede confeccionar una red en medio día de intensas jornadas. La altura y las dimensiones de cada malla se calculan minuciosamente contando la cantidad de «ojos» del tejido, garantizando así la efectividad de la estructura en alta mar.
A pesar de que los pedidos fluctúan y dependen de las temporadas de reemplazo o reparación de los equipos, ambos artesanos continúan con dedicación. Su labor representa un eslabón fundamental para la economía de la pesca artesanal y salvaguarda un conocimiento ancestral heredado de generación en generación.





























