Los Rios.- Una creciente preocupación se ha apoderado del cantón Valencia, en la provincia de Los Ríos, desde el pasado martes 23 de julio.Aquel día en que cinco trabajadores del Sindicato de Obreros del Municipio local desaparecieron sin dejar rastro. Wilson, Manuel, Joffre, Cristian y José —todos empleados municipales en distintas áreas— habían salido de su ciudad rumbo a Guayaquil con el propósito de participar en una capacitación laboral.
No obstante, el viaje tomó un giro inesperado que mantiene en vilo a sus familias y ha encendido las alarmas de las autoridades.
Según los primeros reportes y el testimonio de sus familiares, tras cumplir con sus compromisos formativos en la urbe porteña, los cinco hombres decidieron extender su itinerario hacia la provincia de Manabí.
Su intención, según habría comentado uno de ellos a su hija Mayerly Caluña, era disfrutar de un breve descanso en las playas manabitas y aprovechar la oportunidad para comprar pescado fresco, antes de emprender el regreso a casa. Sin embargo, esa fue la última comunicación que se tuvo con ellos.
El vehículo en el que se movilizaban, un automóvil negro de gama media que había sido alquilado para el viaje, dejó su última señal de GPS en Puerto Cayo, una parroquia costera del cantón Jipijapa. A partir de ese punto, toda comunicación se cortó.
El auto fue encontrado varios días después, abandonado en una vía de Manabí. Lo inquietante, según relataron los allegados, es que en su interior permanecían intactos tanto los documentos del alquiler como las pertenencias de los ocupantes.
“No le falta nada, ni siquiera una prenda de vestir. El auto está completamente en orden”, afirmó uno de los parientes, visiblemente consternado por el misterio que rodea el caso.
Los cinco trabajadores desaparecidos ejercían funciones claves dentro del municipio de Valencia: dos de ellos eran agentes municipales, uno se desempeñaba como operador de maquinaria pesada y los otros dos estaban asignados a tareas de limpieza y mantenimiento de espacios públicos.
La angustia es palpable entre los vecinos del sector Los Ángeles, al sur de Valencia, donde residen la mayoría de las familias de los desaparecidos. “Cada minuto que pasa, la incertidumbre nos consume más”, manifestó entre lágrimas una madre que aún guarda la esperanza de que su hijo regrese con vida.





























