Machala.- Bajo el intenso sol de la vía a Puerto Bolívar, Alexandra Franco pasa todos los días atendiendo a quienes se acercan a comprar una botella de horchata, jamaica o leche de soya.Desde las siete y media de la mañana, ella y su hija menor se ubican afuera del Supermaxi, a la altura del Club de Leones, donde permanecen hasta las cinco o cinco y media de la tarde.
A sus 36 años, Alexandra encontró en este trabajo una forma de generar ingresos para su hogar ante la dificultad de conseguir empleo. La idea surgió gracias a su hermano, quien prepara las bebidas para que luego ellas puedan venderlas diariamente.
Aunque las ventas no siempre son buenas, continúa asistiendo de lunes a sábado con la esperanza de reunir lo necesario para cubrir los gastos del hogar.
Las mañanas suelen ser las horas con mayor movimiento, especialmente entre las nueve y el mediodía. Muchas veces se sienta bajo la sombra para soportar las altas temperaturas mientras continúan trabajando.
Cada botella tiene el valor de un dólar y, en promedio, logra ganar alrededor de 15 dólares diarios. Ella misma asegura que le ha tocado ser padre y madre para sus hijos, a quienes ha criado prácticamente sola y con mucho amor.





























