Machala.- A sus 42 años, Marco Antonio Gualacio mantiene el oficio que heredó de su padre. Desde niño aprendió el comercio de frutas y, desde hace más de 30 años, recorre las calles de Machala ofreciendo aguacate criollo proveniente de Manabí, Esmeraldas y Quevedo.Cada mañana inicia su jornada con un objetivo: ofrecer un producto nacional a precios accesibles. Comercializa aguacates desde 50 centavos hasta tres por un dólar. “Este negocio me lo enseñó mi papá y desde muchacho me dedico a vender aguacate y fruta”, relata Marco Antonio, quien asegura que muchos de sus clientes ya conocen el origen y las características del producto que ofrece.
Su recorrido lo lleva por distintos sectores de la ciudad, aunque una de sus paradas habituales es la intersección de las avenidas Bolívar y 9 de Mayo. Allí, compradores frecuentes aprovechan su paso para adquirir la fruta. José Guillermo Meza afirma que consume aguacate con regularidad y que continúa comprándole porque “la gente sabe que lleva un producto original”, además de destacar las características del aguacate ecuatoriano.
Para Marco Antonio, cada venta representa el sustento de su hogar. Con este trabajo cubre la alimentación de su familia, la educación de sus hijos y otros gastos cotidianos. Además, señala que procura desarrollar su actividad de manera ordenada y respetar las disposiciones de las autoridades municipales durante sus recorridos.
Quienes lo conocen reconocen el esfuerzo que realiza diariamente. “Que los dejen trabajar tranquilos; ellos se están ganando la vida”, expresa Mercedes Ponce, una de las personas que frecuenta el sector.





























